Luego de que la Agencia de
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) fuera echada, al menos 158 funcionarios de dos programas
quedaron sin fuente laboral. El presidente Evo Morales apuesta por un
retiro ordenado y razonable sin perjudicar a las comunidades que se
beneficiaban de sus proyectos.
Mientras que La expulsión de una
institución de Estados Unidos es la tercera que realiza el gobernante desde que
llegó al poder en enero de 2006. En 2008, Morales echó al embajador, Philip
Goldberg, acusado de conspirar con la oposición, y en noviembre del mismo año,
pidió la retirada de la agencia antidroga del país norteño por presunto
espionaje. La (Usaid) operaba en Bolivia desde 1964 y contaba con uno de los
fondos, infraestructuras, flota de automóviles y despliegue de agentes más
grande de todas las organizaciones extranjeras existentes en Bolivia. Así
convirtió en el segundo país del mundo en expulsar a la Usaid, precedido por
Rusia en octubre de 2012. El pasado 1º de mayo el Presidente Evo Morales
expulsó a USAID del país, acusándolo de injerencia política en sindicatos
campesinos. Su decisión fue entremezclada con críticas contra el Gobierno de
Estados Unidos, al cual exigió “respeto” para la región latinoamericana. El
respeto que se les debió dar a los más
de cien trabajadores dependientes de estos organismos.
Aunque pareciera simple que tras la decisión presidencial abandone el
país una entidad de apoyo económico, el asunto no es tan sencillo y por lo que
se tardara dos meses para que Usaid retire sus pertenencias y su personal de
Bolivia y se vaya a su país. Deben cerrarse programas, acabar algunos
proyectos, dejar limpios ciertos trámites y recién emprender su viaje.
Cuando se suspendió el Atpdea, un instrumento arancelario que servía mucho a los exportadores bolivianos, se sintió el efecto de aquella medida, pues ahora se la quiere revertir para que siga favoreciendo a nuestras exportaciones el país del Norte, donde compraban y pagaban muy bien y, en tiempo breve, lo que no sucede con ninguno de los mercados alternativos que buscó nuestro gobierno, caso Venezuela, donde compran algo pero demoran bastante para pagar.
Lo mismo puede suceder en el tiempo con Usaid, que según sus ejecutivos negaron de manera contundente las sindicaciones que se les hizo de injerencia en asuntos de Estado con fines para desestabilizar el régimen constitucional boliviano, que entre otras cosas no tiene las pruebas que exigieron los afectados y lamentaron la determinación de alejarlos del país, donde todavía cumplen labores de ayuda social. Mientras tanto y como es lógico, hay movimientos sociales que apoyan la medida y están esperando la salida de Usaid, como también hay corrientes ciudadanas que lamentan el hecho señalando que en todo caso los sectores más empobrecidos y que tenían la ayuda sentirán esa ausencia.
Cuando se suspendió el Atpdea, un instrumento arancelario que servía mucho a los exportadores bolivianos, se sintió el efecto de aquella medida, pues ahora se la quiere revertir para que siga favoreciendo a nuestras exportaciones el país del Norte, donde compraban y pagaban muy bien y, en tiempo breve, lo que no sucede con ninguno de los mercados alternativos que buscó nuestro gobierno, caso Venezuela, donde compran algo pero demoran bastante para pagar.
Lo mismo puede suceder en el tiempo con Usaid, que según sus ejecutivos negaron de manera contundente las sindicaciones que se les hizo de injerencia en asuntos de Estado con fines para desestabilizar el régimen constitucional boliviano, que entre otras cosas no tiene las pruebas que exigieron los afectados y lamentaron la determinación de alejarlos del país, donde todavía cumplen labores de ayuda social. Mientras tanto y como es lógico, hay movimientos sociales que apoyan la medida y están esperando la salida de Usaid, como también hay corrientes ciudadanas que lamentan el hecho señalando que en todo caso los sectores más empobrecidos y que tenían la ayuda sentirán esa ausencia.
La verdad es que la Embajada de Estados Unidos y del Ministerio
de Planificación trabaja de manera conjunta para definir los procedimientos y
las normas administrativas que sustentarán el retiro de la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) de Bolivia.
Entre USAID y NAS son más o menos 50 personas, pero indirectamente dentro de la embajada hay más personas que van a perder su trabajo porque estaban apoyando el trabajo de USAID y NAS además fuera hay muchas personas que trabajaban sobre los proyectos, hay contratistas, hay socios que ya no van a poder continuar con su trabajo, es imposible saber precisamente cuántas pero serán cientos de personas.
Entre USAID y NAS son más o menos 50 personas, pero indirectamente dentro de la embajada hay más personas que van a perder su trabajo porque estaban apoyando el trabajo de USAID y NAS además fuera hay muchas personas que trabajaban sobre los proyectos, hay contratistas, hay socios que ya no van a poder continuar con su trabajo, es imposible saber precisamente cuántas pero serán cientos de personas.