Giant es una crítica a la sociedad y cultura norteamericanas, que como pocas películas tienen la virtud de durar 201 minutos, el desarrollo de una trama fue ágil, presenta un retrato social del paso de la vida en el estado de Texas.
Cuenta
la historia de una poderosa familia de Texas que a lo largo del tiempo, que
pasa de regentar una enorme hacienda ganadera, a convertirse en una explotación
petrolera a raíz del descubrimiento del preciado líquido, lo que supondrá,
junto con los cambios generacionales, una transformación en su modo de vida. Y
lo muestra a través de la historia de un matrimonio, formado por el dueño del
rancho, el tejano Jordan Benedict II (Rock Hudson) un buen hombre, de
costumbres un tanto rudas, que ha crecido portando los prejuicios de su
entorno, acostumbrado a que todo se haga conforme a su voluntad, y su esposa,
venida del Este, también de una acomodada familia, aunque más refinada. Leslie
Lynnton (Elizabeth Taylor) es una mujer independiente e inteligente, una
extraña en su nuevo hogar, para la que algunas de las costumbres imperantes son
inaceptables. El tercer personaje en discordia es uno de los empleados del
rancho, Jett Rink (James Dean), quien ambiciona todo lo que posee su patrón,
incluida a su mujer, y que tras descubrir petróleo en las tierras que hereda,
creerá erróneamente que todo puede comprarse con dinero, en medio de una
competición entre el nuevo y el viejo rico.
El
film se basa en prejuicios de raza, de clase y de género en el estado de Texas
desde los inicios de la década de 1920 hasta mediado el Siglo XX. El joven
terrateniente al que da vida Rock Hudson, es el heredero de una casta que se
hizo rica al precio de unos centavos por acre, ejemplifica el contexto histórico
de aquel entonces, siente prejuicios hacia los mexicanos y los indios, valora a
la gente cuanto más posee, y concibe el papel de su mujer como fiel esposa y
madre de sus hijos, hijos y con más fervor al varón, que están destinados a
heredar y conducir, como hizo él mismo, el negocio familiar. Sin embargo habrá
de lidiar con el carácter independiente de su mujer, reacia a adoptar un papel
sumiso –excelente el diálogo protagonizado por Elizabeth Taylor con los hombres
del lugar mientras tratan asuntos de política, vedados a las mujeres, que han
de retirarse a otra habitación, negándose a aceptar el racismo o la falta de
compasión de su marido hacia los mexicanos, quienes con su duro trabajo mal
pagado, son los que sostienen la grandeza del rancho Reata, o apoyando el
matrimonio de su hijo con una india mexicana. El film muestra como un joven
mexicano de la hacienda, muere combatiendo por los Estados Unidos en la II
Guerra Mundial y a su regreso es enterrado con honores. El patriarca también
tiene que enfrentar cómo su hijo (Dennis Hopper), para él un hombre con pocas
agallas, opta por la medicina en lugar del negocio familiar. La sociedad cambia
en torno al matrimonio de los Benedict, y los cambios que trastocan su mundo,
se evidencian en sus hijos, portadores de los nuevos valores.
El acompañamiento sonoro fue una deliciosa
partitura (Dimitri Tiomkin) llena de sutilezas, tiene magníficos decorados y
una fotografía espectacular de los paisajes de la región. A pesar de ser una película
contextualizada y valorizada en otro tiempo es una de las pocas que trasciende
el tiempo porque puede ser valorada dese muchos ámbitos debatibles como el
racismo y el machismo, la trama vislumbra situaciones conflictivas sociales que
aun prevalecen en las sociedades.