jueves, 27 de junio de 2013

NUEVA LEY DE PENSIONES



Después de más de dos semanas de huelgas y marchas, represión y enfrentamientos, lo cierto es que el plazo verbal entre el Gobierno y los trabajadores asalariados venció y lo que ahora se analiza es la sostenibilidad de las peticiones del sector asalariado.

El pasado 21 de junio venció el plazo para incorporar los 34 artículos revisados por el legislativo, sin embargo el debate sobre los daños laborables se desarrolla por la petición de la  Central Obrera Boliviana, quien reclama reciban un trato similar en el sistema de pensiones de jubilación, el que beneficia a los militares con el cien por ciento.  

Basados en la Constitución y la Ley 045 la petición de los trabajadores debería ser por completo razonable, pues debería  garantizar de forma igualitaria el sistema de jubilación, por otro lado también se ve la quien administrará los aportes. Si lo primero ocurre y como ha revelado el Gobierno, en treinta años el sistema de pensiones colapsará dejando en la incertidumbre a miles de futuros jubilados y si no ocurre obligara a los trabajadores a tener una vida laboral más larga.

Cabe decir también que si el Estado forma parte de la administración de estos fondos  existe el peligro de que  la inversión de los aportes sea destinada a proyectos ajenos al interés de los aportantes y en ese caso, los aportantes no podrán afrontar con seguridad las obligaciones de pagar las prestaciones.

Entonces una solución a este conflicto debe garantizar condiciones equitativas lo que será económicamente imposible si se lo hace al cien por ciento, lo justo sería que, tanto como militares y obreros, reciban el setenta por ciento que propone el Gobierno. Pero no estamos absueltos del surgimiento de nuevos problemas. En este acierto se avizoraría nuevos conflictos con los militares.

 Y como ocurrió con los médicos la solución del gobierno será reducir las horas de trabajo.



jueves, 13 de junio de 2013

EDITORIAL USAID


“No porque algunos países tengamos una posición antiimperialista podemos ser vetados por el imperio…” manifestó el presidente Evo Morales refiriéndose a los rumores de que el gobierno de Obama quiere vetar de la cooperación a Bolivia durante los próximos cinco años. Luego de la salida de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) se hablaba de la vigencia del Convenio Marco de Mutuo Respeto y Cooperación entre los gobiernos de Bolivia y Estados Unidos, pero ésta se ha visto opacada por el nuevo pronunciamiento ideológico del presidente.
Mientras que La expulsión de una institución de Estados Unidos es la tercera que realiza el gobernante desde que llegó al poder en enero de 2006. En 2008, Morales echó al embajador, Philip Goldberg, acusado de conspirar con la oposición, y en noviembre del mismo año, pidió la retirada de la agencia antidroga del país norteño por presunto espionaje. La USAID operaba en Bolivia desde 1964 y contaba con uno de los fondos, infraestructuras, flota de automóviles y despliegue de agentes más grande de todas las organizaciones extranjeras existentes en Bolivia. Así convirtió en el segundo país del mundo en expulsar a la (USAID), precedido por Rusia en octubre de 2012. El pasado 1º de mayo el Presidente Evo Morales expulsó a USAID del país, acusándolo de injerencia política en sindicatos campesinos. Su decisión fue entremezclada con críticas contra el Gobierno de Estados Unidos, al cual exigió “respeto” para la región latinoamericana. El respeto que se  les debió dar a los más de cien trabajadores dependientes de estos organismos.
Aunque pareciera simple que tras la decisión presidencial abandone el país una entidad de apoyo económico, el asunto no es tan sencillo. Actualmente la situación de USAID provoca hostilidad anti norteamericana mezclada con declaraciones de elevado tono por parte del mandatario. Cuando se suspendió el ATPDA, un instrumento arancelario que servía mucho a los exportadores bolivianos, se sintió el efecto de aquella medida, pues ahora se la quiere revertir para que siga favoreciendo a nuestras exportaciones el país del Norte, donde compraban y pagaban muy bien y, en tiempo breve, lo que no sucede con ninguno de los mercados alternativos que buscó nuestro gobierno, caso Venezuela, donde compran algo pero demoran bastante para pagar.
Lo mismo puede suceder en el tiempo con USAID, que según sus ejecutivos negaron de manera contundente las acusaciones que se les hizo de injerencia en asuntos de Estado con fines para desestabilizar el régimen constitucional boliviano, que entre otras cosas no se tienen las pruebas que exigieron los afectados y lamentaron la determinación de alejarlos del país, donde todavía cumplen labores de ayuda social. Mientras tanto y como es lógico, hay movimientos sociales que apoyan la medida y están esperando la salida de USAID, como también hay corrientes ciudadanas que lamentan el hecho señalando que los sectores más empobrecidos  sentirán esa ausencia.
Ante esto la Embajada de Estados Unidos y del Ministerio de Planificación trabaja de manera conjunta para definir los procedimientos y las normas administrativas que sustentarán el retiro de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de Bolivia.
Entre USAID y NAS son más o menos 50 personas, pero indirectamente dentro de la embajada hay más personas que van a perder su trabajo porque estaban apoyando el trabajo de USAID y NAS además fuera hay muchas personas que trabajaban sobre los proyectos, hay contratistas, hay socios que ya no van a poder continuar con su trabajo, es imposible saber precisamente cuántas pero serán cientos de personas.
Por otro lado desde hace ocho meses, la Oficina de Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos (NAS) dejó de coadyuvar en la lucha antidroga en Bolivia, según la Unidad Ejecutora de Lucha Integral Contra el Narcotráfico (UELICN).Esta medida minimizo la lucha contra el narcotráfico, pues si bien en septiembre de 2012 esa repartición extranjera dejó de apoyar en un cien por ciento al combate contra el tráfico de drogas, su repliegue comenzó en 2010.
Frente a una posición tan radical, es difícil ir hacia adelante pues con la expulsión de USAID, se ha dado otro  paso en falso.