“No porque algunos países tengamos
una posición antiimperialista podemos ser vetados por el imperio…” manifestó el
presidente Evo Morales refiriéndose a los rumores de que el gobierno de Obama
quiere vetar de la cooperación a Bolivia durante los próximos cinco años. Luego
de la salida de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID) se hablaba de la vigencia del Convenio Marco de Mutuo Respeto y
Cooperación entre los gobiernos de Bolivia y Estados Unidos, pero ésta se ha
visto opacada por el nuevo pronunciamiento ideológico del presidente.
Mientras que La expulsión de una
institución de Estados Unidos es la tercera que realiza el gobernante desde que
llegó al poder en enero de 2006. En 2008, Morales echó al embajador, Philip
Goldberg, acusado de conspirar con la oposición, y en noviembre del mismo año,
pidió la retirada de la agencia antidroga del país norteño por presunto
espionaje. La USAID operaba en Bolivia desde 1964 y contaba con uno de los
fondos, infraestructuras, flota de automóviles y despliegue de agentes más
grande de todas las organizaciones extranjeras existentes en Bolivia. Así
convirtió en el segundo país del mundo en expulsar a la (USAID), precedido por
Rusia en octubre de 2012. El pasado 1º de mayo el Presidente Evo Morales
expulsó a USAID del país, acusándolo de injerencia política en sindicatos
campesinos. Su decisión fue entremezclada con críticas contra el Gobierno de
Estados Unidos, al cual exigió “respeto” para la región latinoamericana. El
respeto que se les debió dar a los más de cien trabajadores dependientes
de estos organismos.
Aunque pareciera simple que tras
la decisión presidencial abandone el país una entidad de apoyo económico, el
asunto no es tan sencillo. Actualmente la situación de USAID provoca hostilidad
anti norteamericana mezclada con declaraciones de elevado tono por parte del
mandatario. Cuando se suspendió el ATPDA, un instrumento arancelario que servía
mucho a los exportadores bolivianos, se sintió el efecto de aquella medida,
pues ahora se la quiere revertir para que siga favoreciendo a nuestras
exportaciones el país del Norte, donde compraban y pagaban muy bien y, en
tiempo breve, lo que no sucede con ninguno de los mercados alternativos que
buscó nuestro gobierno, caso Venezuela, donde compran algo pero demoran
bastante para pagar.
Lo mismo puede suceder en el
tiempo con USAID, que según sus ejecutivos negaron de manera contundente las
acusaciones que se les hizo de injerencia en asuntos de Estado con fines para
desestabilizar el régimen constitucional boliviano, que entre otras cosas no se
tienen las pruebas que exigieron los afectados y lamentaron la determinación de
alejarlos del país, donde todavía cumplen labores de ayuda social. Mientras
tanto y como es lógico, hay movimientos sociales que apoyan la medida y están
esperando la salida de USAID, como también hay corrientes ciudadanas que
lamentan el hecho señalando que los sectores más empobrecidos sentirán
esa ausencia.
Ante esto la Embajada de Estados
Unidos y del Ministerio de Planificación trabaja de manera conjunta para
definir los procedimientos y las normas administrativas que sustentarán el
retiro de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de Bolivia.
Entre USAID y NAS son más o menos
50 personas, pero indirectamente dentro de la embajada hay más personas que van
a perder su trabajo porque estaban apoyando el trabajo de USAID y NAS además
fuera hay muchas personas que trabajaban sobre los proyectos, hay contratistas,
hay socios que ya no van a poder continuar con su trabajo, es imposible saber
precisamente cuántas pero serán cientos de personas.
Por otro lado desde hace ocho
meses, la Oficina de Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos (NAS) dejó de
coadyuvar en la lucha antidroga en Bolivia, según la Unidad Ejecutora de Lucha
Integral Contra el Narcotráfico (UELICN).Esta medida minimizo la lucha contra
el narcotráfico, pues si bien en septiembre de 2012 esa repartición extranjera
dejó de apoyar en un cien por ciento al combate contra el tráfico de drogas, su
repliegue comenzó en 2010.
Frente a una posición tan radical, es difícil ir hacia adelante
pues con la expulsión de USAID, se ha dado otro paso en falso.